Miedo a los perros (miedo irracional a los perros: cinofobia) o intolerancia

Esta preciosidad es la causante de tanto miedo…

ahora en serio, ¡hablémoslo, analicémoslo!

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Este fin de semana  en mis paseos matutinos con mi perra me he cruzado con dos personas adultas diferentes en  días consecutivos, que me han dicho que mi perra les va a morder,  que si les puedo alejar el animal de ellas, que por favor lo agarrara bien, que la aguante…  que le tienen miedo, pánico, que no lo pueden evitar, una me alcanzó a decir que la perra había girado la cabeza dos veces para mirarla, en fin…  Mi perra en ambos casos ni siquiera se había percatado de sus respectivas presencias porque estaba inmersa en el olisqueo de la hierba húmeda de la mañana, que le produce un enorme placer.

Como persona que ama y disfruta de los animales,  me  incomodan ciertos  comportamientos y actitudes que tienen algunas personas frente a los perros, pero hay que diferenciar quiénes son simplemente intolerantes y quiénes padecen de cinofobia, porque las respuestas tanto personales como profesionales no son, ni pueden ser la mismas.

De la intolerancia ya hablaremos otro día… por ahora hablemos del miedo, éste es una reacción humana ante el peligro,  es decir es una reacción adaptativa, todas las personas tenemos miedo en ciertos momentos y situaciones, pero si éste se vuelve intenso  e irracional, afectando el normal desarrollo de la vida diaria, hablamos de una fobia.

La fobia se puede definir como un tipo de  trastorno de ansiedad, quien lo padece, experimenta un miedo intenso y constante ante ciertas situaciones o ante cualquier objeto, animal, persona o actividad, acompañado de  síntomas físicos y  conductas de evitación.

La cinofobia, es una fobia específica, desencadenada por la presencia de un  perro, que en muchos de los casos, por no decir la mayoría, no esta asociado a una situación real de ataque en la historia vital de quien lo padece. La sola presencia de éste animal y más aún si es grande,  les angustia de tal manera  que hace  que pierdan el control, su mente se inunda de pensamientos negativos, sudan, padecen taquicardia,  se tensionan muscularmente, entre otros síntomas.

Este miedo puede además verse  incrementado por el entorno, por ejemplo por: los comportamientos irresponsables de algunas personas dueñas de animales  o  el sobredimensionamiento de la información en los medios de comunicación,  en los casos en que realmente un perro ataca a una persona.

Es importante que entendamos que  la persona percibe que ésta situación se le escapa de su control, le supera, por tanto no hay que restarle importancia a ésta situación que conlleva un grado de malestar y sufrimiento importante para la persona que lo experimenta.

Para terminar es importante aclarar, que las fobias  no desaparecen, ni se “curan” solas,  los razonamientos y las evidencias no son eficaces para superarlas. En un primer momento los ejercicios de respiración y relajación, pueden ser herramientas útiles para eliminar la tensión muscular, reducir y  controlar  los síntomas, pero por sí solas no son suficientes, es necesario buscar ayuda de un psicólogo-psicoterapeuta para que la persona pueda comprender y trabajar sobre su malestar y síntomas, consiguiendo finalmente no ver perturbada su vida, trabajo, actividades sociales, relaciones personales, etc.

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